Hirschi: “Aún no puedo poner suficiente fuerza en los pedales mientras estoy sentado”

Hirschi: “Aún no puedo poner suficiente fuerza en los pedales mientras estoy sentado”

El suizo de 22 años debutó este año en una gran vuelta. Lo hizo a lo grande, en el Tour y echándose la afición al bolsillo con su enorme clase y versatilidad temeraria. Tampoco es ningún aparecido, sus victorias en el Mundial sub 23 y en el Europeo de la misma categoría en 2018 lo tenían en el apartado de “promesa que apunta maneras de super clase” pero, por supuesto, pendiente de confirmar donde debe ser: corriendo ante los mayores, los mejores en las más prestigiosas y difíciles pruebas del mundo. Bueno, su balance ha sido extraordinario en lo poco que ha podido correr.

Una etapa, un segundo y otro tercer lugar en el Tour de Francia dejando una imagen de poderío, clase y ambición en todos los terrenos. Tercero en el Mundial de Imola, ganador en la Flecha Valona y segundo en Lieja-Bastogna-Lieja. Desde el Tour no se baja del podio en lo que corre, siempre está con los mejores. Va bien en cuestas largas, en repechos explosivos, baja como los dioses, tiene demasiado fondo para su edad y posee un excelente sprint. Todo esto apenas en los albores de su carrera entre los más grandes, con mucho por aprender aún.

Hoy hizo algunas confesiones para Sporza que denotan una increíble humildad para semejante nivel que ha mostrado. “Puede que haya estado en la pelea sí, pero muchas veces no tengo tan buenas sensaciones en carrera, ni siquiera en el Tour. Normalmente creo que no va a ser mi día y luego, sobre la marcha voy sintiéndome un poco más fuerte y pienso que  estoy mejor de lo que esperaba”, confesó, quizás pagando un poco acomodarse al brutal esfuerzo que supuso su primer gran vuelta corrida por él a un muy alto nivel, siendo protagonista varios días hasta el final.

“Todo fue muy rápido para mí. Esa victoria en el Tour fue mi primera victoria profesional. Lo que ya logré fue un sueño o una meta para toda mi carrera. No he tenido tiempo de procesarlo todo”, dijo aceptando haber rodado por encima de sus propias expectativas. Desde luego etapa en el Tour, una clásica WT, podio en el Mundial y podio en un monumento es el palmarés soñado para cualquier corredor así sea como balance al final de su carrera.

Ante la pregunta de qué podría ser mejor en Hirschi, el suizo consciente de que aún está en formación como corredor, -22 años da mucho margen de mejora-, Marc contestó: “No puedo poner suficiente fuerza en los pedales mientras estoy sentado. En las duras cuestas del Tour, durante el Mundial de Imola, en los inclinados repechos o en la Flecha Valona, ​​subí casi siempre de pie en los pedales, en posición vertical y eso requiere un gasto extra de fuerzas. Mis músculos no son lo suficientemente fuertes aún para escalar mientras estoy sentado. Eso lleva tiempo”, reconoció el suizo.

Quizás mirando como Alberto Contador subía varios km, casi medio puerto -de los largos y duros- parado en los pedales y consiguió ganar tanto, solo podemos decirle a Marc que mientras le siga rindiendo tanto es preferible subir muy bien (como sea) y meterse en la pelea de todo lo que corre con esa alegría y voracidad como lo ha venido haciendo, aunque no toque el sillín en mucho tiempo. En cualquier caso, seguro que podrá pulir este y otros aspectos, está en un excelente equipo para sacar lo mejor de los jóvenes como lo es Sunweb.

Su gran puerta para llegar a la élite mundial fue el Mundial sub 23 de 2018, que le ganó al malogrado Bjorg Lambrecht, por quien Hirschi guarda enorme respeto y cariño. “Todavía pienso mucho en Bjorg, tuvimos muchos duelos de juveniles, era demasiado bueno. Creo que sin duda habría estado al frente en la Flèche Wallonne. Bjorg fue una gran fuente de inspiración para mí. Me motivó a trabajar aún más duro para poder vencerle. Ciertamente le dedico estas primeras victorias”, relató el campeón de la pasada Flecha Valona.

Hirschi aparte de demostrar este año con excelentes resultados un coraje, calidad y versatilidad fuera de lo común, parece ser un tipo sencillo, con los pies en la tierra. No hay un aire de arrogancia o sobradez, como en otros fenómenos de su brillante generación que están empezando también a dominar el ciclismo de forma precoz para lo acostumbrado, desde sus primeras carreras con los grandes. Su autocrítica y ambición lo está posicionando muy pronto como un temible corredor en cualquier terreno, cuyo techo desconocemos pero cuyo presente es una delicia verlo correr.